Modaete+yo+adam+kum+gratis+sin+censura

Yo, , había escuchado la existencia del lugar a través de un rumor que se esparcía como fuego en los callejones de la vieja biblioteca. La gente decía que allí la música sonaba a todo volumen, que los poetas leían versos sin miedo a la censura, y que los pintores mostraban sus obras sin una sola gota de “gratis” que las empañara de compromisos comerciales. Todo eso me llamó la atención de una forma que no podía describir.